Publicado: 3 de Julio de 2015

Vivir de espaldas a la naturaleza ha pasado factura a gran parte de la población mundial. Lo que muchos empiezan a plantearse ahora es que dejar de haber convivido con los animales –me refiero a los de cuatro patas– es muy probable que nos haya privado de excelentes beneficios biológicos y psíquicos, materia de la que se encarga ahora la zooterapia, una disciplina relativamente nueva que estudia la interacción entre humanos y animales y los positivos efectos de esta simbiosis en las personas.

El reto de este campo está en demostrar científicamente lo que muchos dueños de mascotas saben y constatan a diario; además de lo que algunos terapeutas y etólogos –los que estudian el comportamiento animal– observan en sus pacientes: personas con discapacidades mentales, niños autistas, enfermos de alzheimer o terminales, mujeres victimas de la violencia doméstica, anoréxicos o depresivos, entre otras muchas patologías que pueden beneficiarse del efecto sanador de esos otros seres vivos, que comparten con nosotros el mismo planeta.

Paula Calvo es investigadora de la cátedra Fundación Affinity, del departamento de psiquiatría de la Universidad Autónoma de Barcelona, además de bioquímica y experta en etología veterinaria e investigación clínica. Su tarea es la de buscar maneras de estandarizar y evaluar los diferentes programas de intervenciones asistidas con animales, que se realizan en los centros de zooterapia, para poder llegar a conclusiones y demostraciones científicas. “Esta disciplina es todavía muy joven y no hay estudios rigurosos al respecto”, comenta Calvo, “pero se están observando significativos avances que nos gustaría demostrar y exponer de forma científica. Se sabe, por ejemplo, que las mascotas pueden ser un importante punto de apoyo en el desarrollo emocional infantil, que reducen los niveles de ansiedad, por lo que son muy beneficiosas para gente con depresión y pacientes terminales, además de bajar significativamente el nivel del dolor en pacientes con enfermedades crónicas. Hemos visto también como enfermos con esquizofrenia, que pasaron a ocuparse y alimentar a una colonia de gatos, mejoraban notablemente. Es muy difícil motivar a este tipo de personas, lograr que hagan algo y que tomen una rutina. Sin embargo, funcionó con los felinos. Cada mañana tenían una tarea que realizar: llevarles comida, agua, limpiar el lugar. Conseguimos que se interesaran por algo”.

Un 46% de la población española vive con una mascota, y entre ellos, un 25% tiene un perro. El mejor amigo del hombre es, probablemente, el animal estrella de la zooterapia. “Entre la población que tiene perro”, cuenta Paula Calvo, “se ha constatado que hay un menor índice de obesidad y colesterol. Este animal da un gran apoyo emocional, ayuda a sentirse útil y además es un elemento socializador. Los amos tienden a entablar amistad unos con otros”.Mas info